miércoles, 1 de abril de 2009

¡Qué ladrón tan decente!

¡El día de ayer me robaron! (a mí no, sino que robaron algo de mí). Así es, ayer me dirigí como normalmente lo hago al gimnasio de pesas; y también como usualmente lo hago, dejo mi maleta con mi ropa y pertenencias en un casillero dentro de los vestidores. Debo mencionar que estoy regresando a hacer ejercicio después de dejar de hacerlo por un espacio de un mes y lo estoy haciendo por causas de fuerza mayor que a ustedes no les importan pero que se los comentaré en un post futuro.

Después de haberme cambiado de ropa y de dejar mis pertenencias dentro del casillero normalmente le pongo un candado. La verdad es un candado viejo pero muy grueso que también uso desde hace mucho tiempo y que nunca me ha dado problemas, porque por lo mismo de que es bastante resistente es difícil de romper (al menos eso creía).

Estuve en el gimnasio por un espacio de 1 hora, y cuando terminé mi rutina me dirigí a los vestidores. Al regresar ¿Cuál fue mi sorpresa? , así es.... el candado que estaba en mi casillero ya no estaba puesto; estaba tirado a un lado. El candado no estaba forzado ni roto, simplemente estaba a un lado como si lo hubieran quitado normalmente con la llave.

Cuando me percaté del hecho lo primero que me vino a la mente fue un gran "YA VALIO MADRES", porque al perder la cartera, pierdes media vida con ella. Tienes que llamar para dar de baja las tarjetas de crédito, volver a sacar la licencia de conducir, y lo más importante: volver a sacar la credencial de elector (la verdad esto último es lo que me preocupaba más porque no sé que iba a hacer sin ella para poder votar :P). Pues al revisar mi maleta encontré todo intacto, estaba mi celular, mi cartera, las llaves del coche, mi ropa y hasta mi pluma Mont Blanc. La cartera estaba intacta con las tarjetas de debito y crédito pero nada más le faltaba algo: el dinero.

Al parecer, una buena persona se dio cuenta que dejé mi cartera dentro de la maleta y trató de ver dentro del casillero si mis cosas estaban en buenas condiciones. Desafortunadamente esta persona de buenas costumbres y valores tenía una necesidad económica muy grande, por lo que al ver los 478 pesos que traía en mi cartera decidió tomarlos prestados.

Se me hizo realmente curioso que esta persona (como ya dije, de gran valor moral) tuvo el tiempo suficiente para poder revisar mi maleta y mi cartera, ya que tomó hasta el último peso en cambio que había dejado en la mochila.

En los 8 años que he asistido a ese gimnasio nunca me había sucedido algo parecido, pero debo aceptar que no me pude encontrar un mejor ladrón. La verdad sé portó muy decente y no se llevó mi cartera, ni las llaves del coche, ni el celular.

Desafortunadamente nunca podré saber quien fue esa buena persona que hurtó mi dinero, para poder agradecerle el que no haya robado nada más. Tal vez si hubiera tomado la maleta completa, hubiera podido saberlo porque las cámaras de seguridad lo hubieran registrado al salir, pero gracias a su decencia quedará en el anonimato por siempre.

¡Muchas gracias señor ladrón, es un honor haber sido robado por usted, ojalá todos los ladrones sean como usted! para la próxima ocasión prometo traer más dinero en la cartera ¡¡Jueputa!!

¿Ven por qué les digo que odio a la gente?

¬¬

1 comentario:

Cleria dijo...

Creo que deberías dejarle unas galletas y leche junto a tu maleta para la próxima, tan bueno ha sido contigo que se lo merece más que Santa... ñ_ñ